ARBITRAJE Y MEDIACIÓN

El desarrollo de los procesos colectivos, ha permeado en el arbitraje, a través del “class action arbitration” o “class arbitration”, que en palabras del Profesor Park es una acumulación de procesos arbitrales que implican diferentes partes, las cuales han celebrado acuerdos de arbitraje unas con otras.[1]

Este tipo de arbitraje colectivo nació en los Estados Unidos, cuando las empresas empezaron a incluir acuerdos de arbitraje en sus contratos marco como medios para evitar las acciones colectivas en el ámbito judicial.

Sin embargo, tanto los tribunales como los árbitros se dieron cuenta de la naturaleza abusiva de esta clase de prácticas y se ordenó a las partes llevar a cabo arbitrajes de grupo. Si bien al principio los arbitrajes se resolvían en una base ad hoc, posteriormente aparecieron detalladas reglamentos de arbitraje[2] inspirados en la Regla 23.[3]

Recientemente se han emitido algunos reglamentos específicos en la materia como los siguientes “AAA Supplementary Rules for Class Arbitrations”, “JAMS Class Arbitration Procedures”, y “NAF Class Arbitration Procedures”.

La Regla 3 de las Reglas de la AAA establece que el árbitro deberá determinar de forma razonada un laudo parcial final para determinar si la cláusula arbitral en estudio permite que el arbitraje proceda en relación a una clase. El laudo respecto de la interpretación de la cláusula se publica bajo el nombre del caso en la Lista de de Casos de Arbitraje de Clase Electrónica de la AAA. Cualquier parte tiene treinta días para apelar el laudo.

Para el caso que el asunto continúe siendo procedente después de la apelación, o después de que el tiempo haya precluido sin que alguien haya interpuesto la apelación, la Regla 5 estipula que los árbitros deberán tomar toda las pruebas y emitir un segundo laudo razonado parcial final a fin de determinar si el caso cumple con los requisitos de procedencia para la acción de clase.

Los requisitos de procedencia están en la Regla 4, los cuáles son muy similares a los requisitos establecidos en la Regla 23 de las Reglas Federales de Procedimiento Civil que aplican a los procedimientos colectivos judiciales. En igual forma este segundo laudo se publicará igualmente en Internet en la página de la AAA. De nueva cuenta, existe la posibilidad de demandar a los treinta días.

El futuro de este tipo de arbitrajes se presenta bastante incierto, ya que la Suprema Corte ha emitido decisiones trascendentales,[4] en el caso deStolt Nielsen S.A. v. AnimalFeeds International Corp, la Suprema Corte determinó que el arbitraje colectivo “cambia la naturaleza del arbitraje al grado que no se puede presumir que las partes lo consintieron simplemente acordando someter sus controversias a un árbitro.”[5]

En el caso de AT&T Mobility LLC v. Concepcion, la Suprema Corte resolvió que

El arbitraje colectivo … interfiere con los atributos fundamentales del arbitraje … el arbitraje colectivo incrementa considerablemente los riesgos  de los demandados. La falta de una revisión de varias etapas hace más probable que los errores no sean corregidos. El riesgo de error puede ser inaceptable cuando los daños supuestamente debidos a miles de demandantes está agregado y decidido en una ocasión. El arbitraje está pobremente adaptado a estos  altos intereses.”[6]

Si bien el arbitraje colectivo es un medio de solución de controversias poco explorado a nivel mundial, se presenta como una posibilidad a estudiar en México.

 


[1]  Park, William, “Arbitration in Autum”, Journal of International Dispute Settlement, Vol. 2, no. 2 September 2011, pp. 9.

[2]Cfr. AAA Supplementary Rules for Class Arbitrations y JAMS Class Arbitration Procedures.

[3]  Strong, S.I., “From Class to Collective: The De-Americanization of Class Arbitration”, Arbitration International, Vol. 26, 2010; University of Missouri School of Law Legal Studies Research Paper No. 2010-16, pp. 5 y 6. Disponible en SSRN:http://ssrn.com/abstract=1656511  pp. 5 y 6.

[4]  Stolt Nielsen S.A. v. AnimalFeeds International Corp. 130 Supreme Court of the United States 1758, 1775 año 2010 y AT&T Mobility LLC v. Concepcion. 131 Supreme Court of the United States, 1740, 1750 año 2011.

[5] Traducción del autor. Original: “An implicit agreement to authorize class-action arbitration … is not a term that the arbitrator may infer solely from the fact of the parties’ agreement to arbitrate. This is so because class action arbitration changes the nature of arbitration to such a degree that it cannot be presumed the parties consented to it by simply agreeing to submit their disputes to an arbitrator.”

[6] Traducción del autor. Original: “Class arbitration...interferes with fundamental attributes of arbitration...class arbitration greatly increases risks to defendants. The absence of multilayered review makes it more likely that errors will go uncorrected. That risk of error may become unacceptable when damages allegedly owed to thousands of claimants are aggregated and decided at once. Arbitration is poorly suited to these higher stakes”