DERECHO AMBIENTAL


Dentro de los problemas ambientales más importantes de nuestro siglo destacan tres: la pérdida de biodiversidad, la desertificación y el cambio climático. Estos problemas tienen a su vez una característica común, son problemas de repercusión e interés mundial y  requieren de soluciones globales. 

En este orden de ideas, la Organización de las Naciones Unidas ha realizado esfuerzos clave para la realización de tres tratados multilaterales en las materias referidas, tratados que llevan por nombre: Convención sobre Diversidad Biológica (CDB), Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y la Convención de las Naciones Unidas Para Combatir la Desertificación (CNUCD). 

Nuestro país se ha adherido a estas grandes convenciones y ha desarrollado significativamente sus capacidades para la gestión del medio ambiente, principalmente a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y otros organismos relacionados. 

Sin embargo, la aplicación práctica de las convenciones en México presenta algunas dificultades, p. e. falta de recursos, marco legal deficiente, etcétera. En intención de conocer los principales obstáculos y de diseñar las formas de franquearlos, la SEMARNAT, en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, llevaron a cabo un taller de auto-evaluación de las capacidades nacionales referido a la aplicación de las tres  convenciones. 

El mencionado taller tuvo lugar el día once de noviembre del año pasado. Reunió a representantes de diversos sectores como lo son el gubernamental,  el privado, el social, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y el académico. Los participantes estaban divididos, en función de su interés primordial, en grupos de análisis correspondientes a cada una las materias clave (cambio climático, biodiversidad y desertificación). Cada uno de los grupos debía aportar su diagnóstico respecto de la aplicación nacional de la convención de su elección, en especial en 7 puntos de análisis o “líneas de acción”, que son los siguientes: 

Sistema Jurídico.

  •          Arreglo e interacción institucionales.
  •            Participación social.
  •            El estado del conocimiento y los avances en la investigación científica y técnica.
  •            Proyectos y acciones destacadas.
  •            Participación efectiva en negociaciones nacionales.
  •            Sinergias entre las tres convenciones. 

Enfoquémonos al grupo de discusión de la materia de Cambio Climático, en particular a la materia legal (primera línea de acción). Los expertos manifestaron enfrentarse a un marco legal inexistente. Sostienen la afirmación debido a que solamente en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal se hace mención expresa al cambio climático y en la Ley General de Desarrollo Sustentable se hace referencia a la captura de carbono y con ello se relaciona de manera indirecta con las actividades de protección al clima. Incluso parece sorprendente que, como bien se señala en el Informe Nacional de Auto-evaluación de Capacidades Nacionales, el sector energético, que es principal emisor de Gases de Efecto Invernadero no tenga normatividad específica en donde se contemple de forma expresa el problema. 

Esto es grave porque por un lado dificulta la actuación de la Administración Pública en los diversos niveles de gobierno y, por otro, impide la concretización de proyectos y medidas de protección al ambiente. 

Detengámonos un momento en la línea de acción séptima; las sinergias entre las tres convenciones. ¿Por qué pensar en sinergias o conexiones? Porque el ambiente es un conjunto de elementos que guarda cierto equilibrio, al alterar uno de los factores, el resto de ellos sufrirán en mayor o menor medida, pronto o tarde una alteración. Puede darse el caso en que una misma estrategia traiga un balance benéfico y congruente con el objetivo de las convenciones. Propongo un ejemplo: al proteger el aumento de la población de una especie vegetal endémica, podría estarse protegiendo al mismo tiempo tanto la biodiversidad de un área, como evitando la degradación o erosión de las tierras. Más aún, el aumento en las especies vegetales afectará las condiciones de humedad del ambiente y con ello, el clima. Una visión integral de las tres convenciones puede resultar más efectiva que una visión desarticulada de  las mismas. 

Ahora que hemos comentado las posibilidades de sinergias, nos será fácil identificar como tal el segundo momento del taller: los invitados fueron llamados al plenario para generar  juntos soluciones viables y sobre todo enfocadas para influir de forma integral a favor del ambiente. Como ejemplo de ellas, se mencionaron: 

        Homologar los parámetros de medición

  •          Compartir información y recursos entre convenciones y
  •         Desarrollar u homologar sistemas de alerta enfocados a la prevención

 

Por último, me gustaría destacar que se comentó que el informe completo con los resultados del taller será publicado en este año, 2006, y que con la riqueza de las propuestas y proyectos recibidos se busca realizar una selección para llevar a la práctica aquellos viables. Incluso no se descarta la idea de la realización de un segundo taller de auto-evaluación de capacidades nacionales a futuro. 

Para obtener más información sobre el taller de autoevaluación de capacidades nacionales y sus resultados, les sugerimos contactar con la oficina regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México o enviarnos un correo a la dirección electrónica